Una de las costumbres difíciles de erradicar de las mesas de los argentinos es el uso excesivo de la sal: ya sea en productos industrializados como en preparaciones caseras, la mayoría de las casas llevan el salero a su mesa todos los días añadiéndole ese condimento a lo ya agregado durante la preparación/cocción. La Organización Mundial de la Salud/Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS) celebra del 9 al 15 de marzo la “Semana Mundial de la Sensibilización de la sal”. Esta iniciativa, que tiene como objetivo reducir su consumo, representa una oportunidad para reflexionar y concientizar a la población acerca de la importancia de regular su presencia en nuestra alimentación. Consultada sobre el tema, la Licenciada en Nutrición María Isabel García (MN 1799), Coordinadora de la Licenciatura en Nutrición Tigre de la Universidad ISALUD, nos indicó una serie de consejos para disminuir su consumo sin dejar de comer sabroso:
- Usar especias picantes, aromáticas y limón como parte de la preparación y sazón de las comidas. Hoy por hoy son muchas las variantes que podemos encontrar en el mercado, es cuestión de usar la imaginación y encontrar distintas variantes.
- Cocinar sin sal y agregar en el plato una vez listo para consumir 1 gramo de sal (lo que entra en el hueco de una aspirina es 1 gramo). Muchas veces, cuando hacemos preparaciones que requieren gran tiempo de cocción, no tomamos conciencia de la cantidad que colocamos en repetidas ocasiones, siempre pensando en que no es suficiente, por eso la mejor opción es que ya con la comida servida, cada comensal pueda agregarle a su porción.
- No poner el salero en la mesa y estimular desde niños a las personas a no agregar sal en las preparaciones y sentir el sabor natural de los alimentos. Todos los hábitos que incorporamos desde pequeños se mantienen con mucha más contundencia, por eso es importante que lo incorporemos en los niños desde el inicio.
- Aumentar el consumo de alimentos sin industrializar, leche, carnes, frutas y verduras, ya que el sodio entra al alimento en el momento de la industrialización como parte del método de conservación, o como mejorador del sabor.
- Evitar el consumo de snacks, encurtidos, fiambres y quesos muy maduros que son los alimentos con mayor cantidad de sodio.
- Opción de Salero SIN SAL: Colocar en un salero 3 cucharadas de pimienta, 1 cucharada de ajo en polvo deshidratado, y 1 cucharada de ají molido. Esto le va a aportar mucho sabor a las preparaciones sin sumarle sodio.

Abordada acerca de las nuevas variantes del mercado como las sales sin sodio o las sales rosadas del Himalaya, la profesional indicó: “Hay versiones de bajo contenido de sodio, que en general tienen el reemplazo del potasio en parte parcial o total, pero no son convenientes para ser usadas en pacientes con enfermedad renal y, en general, le aportan un sabor entre amargo y metálico a las preparaciones. Por eso, lo importante es acostumbrar a las papilas gustativas a comer sin sal, proceso que demora aproximadamente 1 mes”; “En cuanto a las sales rosadas, o marinas, no tienen menos cantidad de Na, son sólo modas, la gente las cree más saludables por su costo, pero no lo son”, concluyó.
No sólo es una manera de incorporar más sabores a nuestras comidas, sino lo más importante: reduciremos en gran medida muchas patologías ocasionadas a causa de su consumo excesivo: desde tener fuertes dolores de cabeza, presión arterial elevada, sufrir una insuficiencia cardíaca, osteoporosis, hipertrofia del músculo cardíaco, enfermedades renales, hasta incluso cáncer estomacal.
