Según el National Institutes of Health, la agencia de investigación biomédica de Estados Unidos, dormir mal o no dormir lo suficiente aumenta el riesgo de sufrir presión arterial alta, enfermedades del corazón o en los riñones, obesidad y diabetes tipo 2, entre otras. El sueño es fundamental para una vida sana, dormir es un proceso biológico necesario y una acción que se da de forma natural. Sin embargo, descansar de manera adecuada requiere de ciertos aspectos para que el sueño sea de calidad. Esto implica entender los beneficios para la salud y la importancia de hacerlo en un colchón adecuado y en buenas condiciones.
Tener un hábito de sueño saludable es imprescindible para el desarrollo intelectual y físico de las personas. Uno de estos hábitos es la “higiene de sueño”, un conjunto de pautas necesarias para dormir bien y descansar por la noche, como, por ejemplo, contar con un buen colchón que se adecue a las necesidades de la persona según la edad.
Las estadísticas de la organización Sleep Advisor, demuestran que el promedio de horas de sueño ha disminuido en un 13 % desde 1942: de casi 8 horas que se solían descansar, pasaron a poco más de 6 y media. Este decrecimiento se debe a múltiples factores y uno de ellos es por utilizar un colchón incorrecto o antiguo siendo causal de dolores de espalda y cuello privando la posibilidad de regenerar el organismo para el día, conforme a estudios médicos.
Los colchones son fundamentales para medir la calidad de sueño de las personas, así como la materia prima con la que se fabrican. La espuma necesita ser de calidad para mantener sus cualidades, por lo que resulta importante prestar atención a su proceso de creación. Además, es importante reconocer cuál es momento de cambiar el colchón ya que si pierde sus propiedades podría causar daños a largo plazo.
A continuación, expertos en insumos para colchones de BASF brindan recomendaciones para elegir, conservar y desechar colchones:
- El colchón perfecto depende de cada persona. Por eso es importante ir a la tienda y probarlo antes de comprarlo;
- Intente sentir la densidad de la espuma. Elegir un colchón más blando o rígido es subjetivo. Lo que agrada a unos puede no agradar a otros;
- Cambie la posición del colchón de vez en cuando para equilibrar el peso sobre la espuma. Así evitará que se formen marcas permanentes y mantendrá sus cualidades por más tiempo;
- Adquirir el producto en sitios certificados o marcas reconocidas garantiza que el colchón no pierda sus características en un corto período de tiempo y que está elaborado con materiales adecuados;
- Observe la tela que cubre la espuma para ver si brinda comodidad térmica;
- La vida media de un colchón es de 10 años. Se recomienda cambiar después de este período para evitar problemas respiratorios y alérgicos, ya que los colchones tienden a acumular ácaros con el tiempo.
- Cuando deseche un colchón viejo o en desuso, no lo arroje a la calle. Hay números telefónicos asignados en cada ciudad que lo asesoran en el tema. Por ejemplo, en la Ciudad de Buenos Aires debe coordinarse su retiro a través de la línea 147.
