Para la mayoría de las mujeres el autocuidado es parte de su cotidianidad: deja de ser un tema meramente estético para consolidarse como un espacio genuino de conexión emocional y amor propio. Aunque esto no siempre se traduce en una práctica sostenida.
En el marco del Día del Autocuidado, la marca de cosmética Natura llevó al frente un informe junto a la consultora Gentedemente para descubrir cómo viven las mujeres actualmente el bienestar en América Latina. Entre los resultados obtenidos se descubrió que, aunque 7 de cada 10 argentinas dicen que el autocuidado está presente en su día a día, 6 de cada 10 afirman que no logran cuidarse de la forma que les gustaría.
Por otro lado, 7 de cada 10 mencionan que sienten que hoy la presión social apunta a siempre estar mejorando alguna parte de sí mismas. A este porcentaje se le agrega, además, que 6 de cada 10 mujeres adhieren a la idea de que no solo es suficiente con estar bien, si no que también hay que demostrarlo, generando una nueva carga.
Esta brecha entre la intención y la realidad deja al descubierto una tensión latente. Dentro del informe, Argentina se destaca por realizar una mayor mención de las dificultades económicas al momento de ir por esta búsqueda de bienestar; y porque la priorización de otras personas por sobre el bienestar personal aparece entre las principales barreras, estando incluso por encima de las tareas del hogar. El deseo de priorizarse choca constantemente con la falta de tiempo y recursos. Cuidarse se volvió una aspiración, pero también un terreno donde el disfrute se pone en discusión.
Una mirada en transformación
Entonces, ¿puede una rutina de autocuidado volverse una aliada en vez de una nueva carga? Este es uno de los interrogantes que surge a lo largo del informe. Se encontró que las rutinas de belleza actualmente complementan dos dimensiones en la vida de las personas: la sensorial, a través de lo que se siente en el cuerpo durante el ritual, y la simbólica, traída por lo que ese ritual significa sobre quien soy.
Pero si bien estos momentos aparecen como algo relevante en la vida de las personas, también en esta dimensión el bienestar convive con las exigencias del entorno: casi 8 de cada 10 de las encuestadas reconoce que existe demasiada presión sobre cómo debería verse la piel y el cuerpo de una mujer.
En Argentina, el cuidado de la piel y el cuerpo ocupa un lugar menos central dentro del concepto general de autocuidado si se lo compara con el resto de Latinoamérica. Esto no significa que no importe, sino que la mirada ha cambiado, pasando a tomar a la rutina de belleza como una dimensión de bienestar propia. Un aroma no solo genera disfrute, si no que construye una identidad olfativa. Cuidar la piel no solo aporta beneficios funcionales, provee un disfrute sensorial y refuerza la confianza.
La clave del autocuidado moderno está en desmantelar los mandatos externos y construir rituales propios que hagan sentido, al ritmo que se pueda, y conectando con lo que nos hace bien.
En esta redefinición conceptual, Natura reafirma su compromiso de acercar el bienestar a las personas, acompañandolas en su rutina a través de productos pensados para transformar los gestos diarios en momentos de equilibrio y conexión. Colaborando y demostrando que para cuidarse es suficiente con regalarse un instante de pausa y volver a conectar con aquello que realmente hace bien.
