El aroma a café recorrió los pasillos, los restaurantes y las barras de las propiedades de Marriott Bonvoy en México. Del Pacífico mexicano a la Ciudad de México, cada hotel celebró la fecha a su manera, con una idea en común: una taza empieza mucho antes de servirse. Empieza en una montaña, en las manos de quien cosecha y en la historia de quien tuesta.
En Sheraton Buganvilias Puerto Vallarta el café es parte de la experiencia gastronómica. El hotel selecciona granos de Nayarit, Puebla y Chiapas, y los prepara con cafeteras novedosas o con métodos tradicionales para resaltar sus aromas, su cuerpo y sus notas. Tres selecciones, tres maneras de descubrir el café mexicano:
- La Villita | Selección Valle: es un café 100% arábica de Nayarit y Puebla, cultivado entre 1,100 y 1,200 msnm. Tiene cuerpo cremoso y notas de cacao, chocolate con leche y lima. Es ideal para un café con leche, latte o cappuccino.
- Gaviotas | Selección Ladera: es un café 100% arábica de Chiapas, de agricultura orgánica y cultivado entre 1,200 y 1,500 msnm. Tiene cuerpo pesado y notas de caramelo, piloncillo y naranja. Sus granos se muelen al momento y se sirven en prensa francesa o como café regular, con distintos niveles de tostado.
- Punta Sal | Selección Ladera: es el mismo grano de Chiapas, preparado en propuestas de café frío y servido con hielo.Café con sabor a puerto
En Courtyard by Marriott Mazatlán Beach Resort, el aroma del café se entrelaza con la historia y el carácter del puerto. Cada taza de Café El Marino evoca décadas de tradición mazatleca y el espíritu de una ciudad marcada por el mar, las embarcaciones camaroneras y la calidez de su gente. La conexión con la familia Lizárraga, fundadora de la marca, añade un matiz auténtico a una experiencia que permite a los huéspedes saborear uno de los emblemas más representativos de la región.
La historia comenzó en 1950, cuando un pequeño puesto de café tostado dio origen a una empresa que hoy forma parte de la identidad de Mazatlán. Con el paso de los años, Café El Marino trascendió fronteras sin perder sus raíces, consolidando un legado que las nuevas generaciones de la familia continúan fortaleciendo. Su filosofía, “de la fábrica a tu taza”, refleja una dedicación que se percibe en cada sorbo: notas aromáticas, sabor profundamente mexicano y una herencia que sigue viva en el corazón del Pacífico.
En JW Marriott Mexico City Polanco, la experiencia vive en Estación 29, y gira en torno a un café orgánico de alta calidad. Los baristas personalizan cada bebida según el gusto de cada huésped, desde las clásicas hasta las especialidades. Todo se prepara al momento y se acompaña de panadería artesanal y un servicio cercano. Más que una pausa, es un momento de conexión.
Del grano cultivado en las alturas de Chiapas a la tostadora de un puerto con más de siete décadas de historia, y de una prensa francesa a un café en frío con hielo, las propiedades de Marriott demostraron que el café mexicano se disfruta de muchas formas, pero en todas se sirvió lo mismo: una historia en cada taza.
