En la Patagonia, la inmensidad y la fuerza del paisaje conviven con uno de los gestos más simples y humanos: sentarse alrededor de una mesa.
Entre montañas, bosques y lagos, cocinar, recibir y compartir adquieren otro significado. Con esa premisa, Sabores que Unen celebró una nueva edición recorriendo Las Balsas Relais & Châteaux, Auria Angostura, Cerro Bayo y Correntoso Lake & River Hotel, y reuniendo a cocineros, productores regionales e invitados en distintos encuentros atravesados por la identidad del territorio.
Con Gonzalo Aramburu como host, participaron Aris Pabón, Duván Ochoa Zuluaga, Juliana López May, Damián Farías, Emiliano Gasque, Germán Martitegui y Lucas Giménez Walser, con propuestas creadas especialmente para cada encuentro y pensadas a partir del paisaje, los productos y los sabores de la Patagonia.
La apertura tuvo lugar en Las Balsas Relais & Châteaux, donde Gonzalo Aramburu, Aris Pabón y Duván Ochoa Zuluaga dieron inicio al recorrido. Entre las preparaciones se destacaron la trucha del Limay con crema de cholgas y aceite del bosque, el lomo de ciervo con demi-glace de café y topinambur, y un tiramisú con hongos de pino.
En Del Campo, el restaurante de Auria Angostura, Juliana López May y Damián Farías propusieron una cocina atravesada por ingredientes y texturas de la región. Uno de los platos centrales fue la trucha cocida a baja temperatura con pistachos, castañas y piñones andinos, acompañada por un risotto de quinoa con calabaza y Saint Maureen.
En Cerro Bayo, la mesa llegó a la montaña. Emiliano Gasque fue el encargado de un almuerzo en altura que comenzó con una selección de productos de Humos Patagonia, Istmo Hueni, El Bocado, Séptimo Becu, Chaco Chipá y Quesería Ventimiglia. El plato principal fue una costilla de ternera cocida a baja temperatura, con crema de papa trufada, frutos secos y caramelo de olivas negras, seguida por una mousse de chocolate con crumble de patay y frutos rojos patagónicos.
El cierre tuvo lugar en Correntoso Lake & River Hotel, de la mano de Germán Martitegui y Lucas Giménez Walser. Martitegui llevó a la mesa una mirada federal construida a lo largo de años de recorrer, investigar y poner en valor la gastronomía argentina, traducida en un menú inspirado en la Patagonia y su identidad. La propuesta incluyó trucha de Alicurá en distintas texturas, terrina de conejo con pistachos y membrillo, y una fondue elaborada con cuatro quesos de Ventimiglia —4 Esquinas, Rumel, Raclette y Toscano— que puso a la producción quesera regional en el centro de la mesa.

Los vinos de Rosell Boher acompañaron los distintos encuentros, mientras que Oliovita formó parte de las creaciones de los cocineros.
Imperial acompañó esta edición junto a invitados especiales como Juan Minujín, El Gordo y el Flako, Ramitagram, Franchu Muñoz y Cata Madero. Por su parte, Cerro Bayo contó con la presencia de Mery del Cerro y Meme Bouquet, mientras que Galicia Eminent invitó a Juan Hernández, quienes se sumaron a las distintas mesas y experiencias de esta edición.
“Después de 17 años, Sabores que Unen sigue sorprendiéndonos por su capacidad de renovarse y generar nuevos encuentros. Cada edición nos permite crear cruces entre cocineros, productores, anfitriones e invitados, y descubrir nuevas formas de vivir la gastronomía. Cerro Bayo y Villa La Angostura son parte de la esencia de esta experiencia: hay algo muy especial en reunirnos alrededor de una mesa en medio de un paisaje tan inmenso como la Patagonia”, señaló Marcela López Ghitta, creadora de Sabores que Unen y CEO de The KullHaus.
La edición contó con el acompañamiento de Cerro Bayo, Las Balsas Relais & Châteaux, Correntoso Lake & River Hotel, Auria Angostura, Galicia Eminent Visa Signature, BMW, Rosell Boher, Hertz, Oliovita, la Provincia del Neuquén y Savastano, junto con productores regionales que fueron protagonistas de las distintas propuestas gastronómicas.
Con idea, curaduría y producción integral de The KullHaus, Sabores que Unen volvió a reunir gastronomía, hospitalidad, producción local y naturaleza para proponer una manera diferente de descubrir un territorio: a través de quienes lo cocinan, lo producen y lo habitan.
Esta vez fue la Patagonia. Nuevos destinos, cocineros, productores y mesas serán el punto de partida para los próximos encuentros de una plataforma que, desde hace 17 años, encuentra en la gastronomía una forma de conectar personas, historias y territorios.
La cocina une y genera encuentros que quedan en el alma.
